Salir de la crisis a golpes (Crítica-Hombres de 40)

hombres_de_40

Un gimnasio de los de toda la vida. De esos con fotos de boxeadores colgadas de sus paredes. Uno de esos en los que te da la sensación de que en cualquier momento Ali o Rocky van a aparecer por una esquina es el escenario de Hombres de 40.

En el gimnasio que los vio crecer, Carlos y Eva, Roberto Álvarez y Diana Lázaro, se ven las caras, juntos a veces, enfrentados otras tantas, con sus 40 años, o lo que es lo mismo, con sus miedos, con sus rutinas aceptadas y con un presente y un futuro que no es para nada lo que habían esperado. La crisis, la económica, les ha afectado y mucho. Él es arquitecto por lo tanto está en paro. Ella intenta sacar adelante, con más ilusión que otra cosa, el sueño de los padres de ambos, amigos hasta el final de sus días, que el gimnasio continúe abierto tal y como era antes. La otra crisis, la de los 40, les hace empezar a replantearse si todo lo que tienen es realmente lo que quieren.

Tampoco están muy conformes con lo suyo Santi y Javier. El primero es el hermano de Carlos, un marista hipocondríaco con una fuerte crisis de fe. Javier es el egocéntrico marido de Eva, un actor venido a menos que pretende resurgir de sus cenizas produciendo su propio musical.

Y en ese gimnasio sin ring se dan golpes. Carlos con Eva. Santi con Carlos. Y golpe a golpe, como la canción, se van diciendo las verdades a la cara y reconduciendo sus vidas.

Pero todo esto que suena tan serio y tan denso no lo es. Y no lo es porque el argumento base en sí es bien sencillo. Carlos quiere vender el gimnasio para conseguir más de un millón de euros a repartir con su hermano y con Eva, pero ella se niega en rotundo. Y entre medias el amor y el desamor, a un amigo, a un marido o a un hermano.

FSJ_5069

Carlos mira asombrado a su hermano en plena crisis de hipocondría. Foto: Pepe H.

Y decía que no está tan serio ni tan denso porque Hombres de 40 es una comedia. Una de esas con la que no sonríes, sino que te ríes. Y gran culpa de esto la tiene Santiago Nogués y su Santi. Un Santi hipocondríaco, enamoradizo y ligón, asustadizo e inocente que se encarga de provocar las carcajadas del público con sus manías e inseguridades. Es de esos personajes que quieres que vuelva a salir a escena.

Cómicas son también las situaciones que crea sobre todo con su hermano Carlos,interpretado por Roberto Álvarez, donde se intentan aconsejar entre sí confensándose y descubriendo lo que les falta por conocer del otro. En todo este lío Eva es la más cabal, sincera y segura de sí misma, pero bastante tiene con su marido, Javier, interpretado por Francesc Galcerán que dibuja un actor prepotente pero divertido al que no sabes si repeler por su egocentrismo o consolar por su decadencia.

El mensaje final es claro. Dejar atrás lo que no te hace feliz, lo que no es importante, y luchar, luchar por conseguir salir adelante con una sonrisa o a ser posible con una carcajada.

Anuncios

Irás? Has ido? Cuéntanos tu experiencia!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s