Adios, Perversiones (Crítica-Perversiones sexuales en Chicago)

Perversiones sexuales en Chicago

Se despidió ayer Perversiones sexuales en Chicago del Teatro Circo, el que le dió el empujón definitivo para que se convirtiera en realidad coproduciendo este trabajo de la compañía murciana La Ruta Teatro. Lo hizo solo con dos de sus actores originales Javier Pereira y Cristina Alcázar y añadiendo al reparto a Javier Mora y Adriana Torrebejano, que forman parte del elenco de la otra obra de la compañía La vida resuelta.

El texto de David Mamet de mediados de los 70 trata las relaciones, basicamente las sexuales, entre hombres y mujeres, entre parejas y entre amigos, con un lenguaje explícito, impensable de poner sobre las tablas en nuestro país en aquella época, pero que ahora, salvo en contadas ocasiones, ya no sorprende al espectador, eso sí, siempre que sepa que es lo que va a ver.

Deborah y Danny. Foto:Pepe H
Deborah y Danny. Foto:Pepe H

Joan y Deborah son amigas, Danny y Berny también lo son. Se conocen en un bar donde la atracción entre Deborah y Danny, lo más jóvenes, surge al momento. Son jóvenes, son guapos y con eso, en principio basta. Joan, es una treintañera de vuelta de todo, desencantada con los hombres en general y muy reticente de la rápida relación entre su amiga y Danny. Berny, por su parte, va a su bola. Un fantasma de libro que alardea de relaciones con mujeres que seguramente ni existan, ni las relaciones y ni siquiera las mujeres, ve, con sorpresa, como su amigo Danny se convierte en “novio” amezando todas sus convicciones más asentadas. Los domingos son de sofá y no de salir. Pero no pasa mucho para que Deborah y Danny se den cuenta que no solo dos caras bonitas bastan para sostener una relación.

Todos los personajes en el bar. Foto:Pepe H

Todos los personajes en el bar. Foto:Pepe H

No es una comedia sobre sexo, ni sexual, sino que se habla de él sin tapujos. Sino una comedia sobre relaciones poco solidas, poco profundas y así es como se tratan, sin profundidad.

Si en La vida resuelta es el personaje de Adriana Torrebejano el que se mete al público en el bolsillo, en esta ocasión ese honor le toca a Javier Mora. Berny (papel antes interpretado por Fernando Gil), un fantasmón, un chulo que en el fondo no consigue comerse una rosca, capaz de llevar su imaginación a límites insospechados. Cristina Alcázar está, como siempre, correcta en su interpretación de la sarcástica Joan. Los personajes más jóvenes, Deborah y Danny son los que están más carentes de personalidad, sobre guión, ojo.

La escasa escenografía ayuda al transito entre escenas, pasando de una casa a otra y de la otra al bar, mientras los actores salen por un lado del escenario a la vez que otros entran por el contrario dotando a la obra de un ritmo rápido que facilita al espectador el mantener la atención. Una forma, cada vez más común, de demostrar que no hace falta grandes decorados.

Perversiones… comienza a decir adios. Aprovechen las últimas representaciones y prepárense para reir con lo nuevo de La Ruta, La vida resuelta.

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