“Nada está acabado hasta que se termina” (Crítica-El Diccionario)

eldiccionario

Parece broma que una enfermedad cuyo primer síntoma es la pérdida de memoria se lleve a una bibliotecaria, cuyo oficio es ordenar y cuidar de tantas y tantas historias. Eso le pasó a María Moliner que entre palabra y palabra de su Diccionario las iba olvidando por una arterioesclerosis cerebral.

El Diccionario, la obra escrita por Manuel Calzada y dirigida por José Carlos Plaza viene a rendir homenaje a la diccionarista que sacó adelante ella sola y durante 15 años de trabajo el Diccionario de uso del español. Un reconocimiento que la propia RAE no le dió, pese a haber sido propuesta para ocupar uno de sus sillones, la B.

Así, de primeras, la vida de una mujer que dedicó 15 años de su vida a crear su propiaeldiccionario2 manera de ordenar las palabras del español, creando una estructura diferente a la establecida por la RAE y unos significados más objetivos, puede no parecer muy atractiva. Sin embargo, es apasionante descubrir la vida de esta mujer que, luchando contra todo– su marido, su enfermedad, la RAE-sacó adelante ella sola y a base de un sistema de fichas, heredado de su profesión, un diccionario de dos tomos.

La obra intercala las visitas a escondidas de María a su médico (Helio Pedregal) con su trabajo en el Diccionario y sus discusiones con su marido (Lander Iglesias)-al que conoció en Murcia-, cansado de este, tanto que llega a asegurar que sus hijos lo cuentan como un hermano más. Las conversaciones de María y el doctor, que asiste incrédulo a las historias de su paciente, que él achaca a su enfermedad, están plagadas de un humor negro que consigue hacer reir al espectador por las ocurrencias de la protagonista ante las preguntas del médico. Visitas que también emocionan cuando la enfermedad va haciendo mella y empiezan a aparecer unas alucinaciones que casi son pesadillas. Por su parte, asistimos también a flashbacks de la vida de eldiccionario3María y su marido Fernando, como cuando son degradados en sus cargos como funcionarios por republicanos o cuando ella le obliga a aplaudir a Franco para guardar las apariencias. Todo ello intercalado con su imaginario discurso de entrada a la RAE.

La María Moliner de Vicky Peña es tan entrañable y cercana que conmueve y preocupa cuando su enfermedad se va agravando hasta llevarla a no ser ni una sombra de lo que fue. Trabajando en un arco que la lleva desde la fuerza de la juventud, allá tras el fin de la Guerra Civil, hasta los últimos momentos de su enfermedad y de su vida ya en 1981 con 80 años.

La puesta en escena se divide en dos espacios, la consulta y la casa del matrimonio Ramón Moliner, dejando un espacio en medio donde muebles, libros y ropa se amontonan sin orden alguno, como las palabras poco a poco en la cabeza de María.

Ver El Diccionario no es solo ir al teatro, sino rendir un pequeño homenaje a aquella mujer que trabajó tanto para ayudarnos a defender eso de que “quien controla el lenguaje tiene el poder”.

Libertad: Facultad del hombre para elegir su propia línea de conducta, de la que, por tanto, es responsable.

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