Contágiense (Crítica-¡Atchúusss!)

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¡Atchúusss! recoge seis textos de Antón Chejov. Foto: Javier Naval

 

Ay, si todos los resfriados fueran como este. Si te dejaran una sonrisa tonta mientras duran, si te arrancaran carcajadas, si te permitieran llevar un sombrero de copa mientras te acompaña la música de un piano, si la toca Ernesto Alterio, mejor. Aunque te quieran quitar tus tierras, exigirte lo que no les corresponde, estafarte o levantarte a tu mujer. Así sí se resfría una. Porque igual descubres el amor, haces una obra de caridad, aprendes una lección o te devuelven a la realidad.

Carles Alfaro y Enric Benavent se han puesto al frente de la dramaturgia de ¡Atchúusss!. Seis relatos cortos de Antón Chéjov, usando uno de ellos para hilarlos a todos, se ponen al  servicio de cinco actores de entre los que es imposible destacar a uno. Y entre todos consiguen este homenaje al teatro y a los actores.

La historia comienza con El canto del cisne, donde conocemos a Dimitri-Enric Benavent-un actor reconvertido en acomodador que rememora junto a un pianista-Ernesto Alterio-sus

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Tejero, Alterio y Ozores durante la representación. Foto: Javier Naval

días de gloria y aquellos textos que interpretó en el escenario. A través de sus recuerdos se van desarrollando los otros cinco textos, El seductor, donde un marido ayuda al ligón de turno a conquistar a su mujer,  La institutriz, una lección a tener en cuenta, El oso, donde una viuda se las tiene que ver con un acreedor, o al revés, La petición de mano, quizá unas de las más extrañas que hemos visto y La criatura indefensa, donde una madre y una hija vuelven locas al viejo director de su banco.

Los actores que vamos viendo sobre el escenario son eso, actores a los que nos dejan ver transformarse en uno y otro personaje-Malena Alterio y Fernando Tejero llegan a hacer cuatro-mirando a través del espejo de sus camerinos. La puesta en escena y el vestuario resultan casi firmados por Tim Burton, con grandes sombreros, pelucones enormes, y exagerados vestidos.

Si bien la obra comienza un poco floja con la primera historia, El seductor, a partir de ahí no hace sino remontar hasta concluir con un teatro rendido a esta historia y a ese par de madre e hija interpretadas por Adriana Ozores y Malena Alterio en La criatura indefensa que consiguen lo imposible. Ernesto Alterio, se destapa como pianista, poniendo la música en directo a la función y sobresaliendo sobre todo en este personaje, ese pianista misterioso que acompaña al melancólico Dimitri, un Enric Benavent que debería tener más papel, por sus recuerdos. Completa el reparto Fernando Tejero, que hace un recorrido por toda clase de pringados de cualquier clase social. Imposible, como decíamos al principio, destacar a uno por encima de otro, todos consiguen recrear el ambiente mágico del mundo del teatro. Resfríense, y disfruten.

Lugar: Teatro Romea

Fecha: 6 de marzo 2016

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