La mala prensa (Crítica-Nekrassov)

Nekrassov

Los exitosos periodistas esperando a Nekrassov. Foto:PepeH

Nekrassov es, seguro que lo han leído ya muchas veces estos días, la única comedia de Jean-Paul Sartre. Nekrassov es, además en esta historia, un ministro ruso desaparecido, y es, también, la oportunidad de un estafador y de un periodista de salvar sus carreras, según muchos tan parecidas.

A Sibilot se le viene el mundo encima cuando le dicen que debe llevar a su periódico parisino noticias que desprestigien a los rusos, sean verdaderas o falsas. A Sibilot se le ha secado la sesera de tanto exprimirla para satisfacer a su director que amenaza con echarle a la calle y ya hasta se le cuelan fotografías donde los rusos sonríen y llevan zapatos. La respuesta a sus problemas le viene casi caída del cielo y es que en casa se le presenta un estafador, De Valera-Ernesto Arias-, que huye de la policía y le propone un plan. Él se hará pasar por el desaparecido ministro Nekrassov, así escapará de la policía y Sibilot tendrá la gran exclusiva que le permitirá mantener su trabajo.

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La policía también se disputa el premio: Nekrassov y De Valera. Foto:PepeH

El Teatro de la Abadía ha cogido esta obra de Sartre y la ha reducido a la mitad, en duración-a pesar de sus más de dos horas- y en reparto, siete actores hacen 13 personajes de los 28 originales. Una lámpara caída y rota preside el único escenario donde Dan Jemmet ubica toda la trama y que los actores apenas abandonan para cambiarse de ropa mientras esperan alrededor su turno y se encargan del movimiento del atrezzo. Entre el reparto destaca el trabajo de José Luis Alcobendas, como el periodista Sibilot y el ruso Demidoff, de Carmen Bécares como la hija del primero y de Miguel Cubero como el inspector Globet, que recuerda en su aspecto al inspector Gadget, también francés y en general el toque clown que impregna a todos los personajes buscando así el sentido del humor que el texto de por sí no tiene. Hasta su propio director confirmó que no se lo encontró en una primera lectura.

Del texto sorprende que ya en 1955 Jean Paul Sartre destacara la manipulación de cierta prensa, de lo que esta manipula y de lo manipulada que está, pero, sin embargo, se convierte ahora en otra obra más, ya llevamos varias, sobre la situación del periodismo.

Otras obras sobre periodismo:

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