¿Cuántos puntos tiene tu lista? (Crítica-Las cosas extraordinarias)

Las cosas extraordinarias

Brays Efe entre el público. Foto: PepeH

1.Los helados.

Toda lista que empiece así solo puede acabar bien. Así comienza la de cosas extraordinarias que el protagonista de esta historia empieza a redactar el día que su madre intenta suicidarse cuando él solo tiene siete años. Una lista de cosas por las que merece la pena vivir. La voz de Freddie Mercury, llevar capa, la luz del sol.

Pau Roca dirige a Brays Efe en este monólogo escrito por el británico Duncan MacMillan que él mismo ya interpretó en Barcelona. En esta ocasión el Festival de Teatro de San Javier se volvía a trasladar (ya lo hizo con Romancero Gitano) al Centro Cultural Príncipe de Asturias de Santiago de la Ribera para acoger Las cosas extraordinarias. El escenario se ubica en el centro de la sala y las sillas se colocan a su alrededor, no hace falta más. Los espectadores se pueden mirar los unos a los otros, no hay cuarta pared, no vamos a ver una obra de teatro, venimos a escuchar lo que Brays nos va a contar directamente a nosotros.

El texto habla de la depresión crónica, sus consecuencias, en quien la sufre y en los de alrededor, y sus intentos por superarla. Sobretodo esto último, porque el protagonista intenta darle a su madre razones para vivir, que al final van a ser sus propias razones para afrontar su vida de adulto.

Acompañamos al protagonista desde los siete años, hasta la adolescencia y la edad adulta, con una omnipresente lista que a veces deja arrinconada como cosa imposible, pero a las que a ratos se agarra como una tabla salvavidas. Con él el público reflexiona sobre esas cosas sencillas por las que merece seguir en este mundo. Las guerras de aguas, las cosas con rayas. También sobre quien no puede con el peso de este mundo, quien no puede empezar una lista. Hay algo en la mirada cariñosa de Brays que atrapa, en la mirada confusa de quien desea con tanto empeño ayudar a quien más quiere. Y, también, por que no decirlo, hay algo sorprendente en su manera de memorizar números y caras.

Durante la representación la participación del público es fundamental, los espectadores leen algunas de esas cosas extraordinarias. Goku, los pingüinos, enamorarse. Y también se convierten en algunas de las personas importantes en la vida del protagonista. Es un formato diferente donde el espectador se convierte en confidente, es a él a quien se le cuenta esta historia, y por eso de su predisposición también depende el ritmo de la obra.

El texto no pretende ser un tratado sobre la depresión y como luchar contra ella, pero sí un vistazo optimista sobre el mundo que nos rodea y esas pequeñas cosas que nos hacen pensar que vale la pena.  Hagan una lista. No tiene que ser una lista de grandes cosas, ni cosas materiales, esas son las reglas, aunque se las pueden saltar. Seguro que ayer más de uno la comenzó.

1.Los helados

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